viernes, 20 de febrero de 2009

Taller Narrativa 6.2

Sobre el punto de vista (2)
Una pelea de pareja. Motivo: una infidelidad.


Punto de vista 2. La ofensora.

Para Helena, el momento de confesar la verdad estaba siendo duro. Más de lo que había esperado. No por miedo a lastimar a Pedro, pues ese es exactamente el motivo por el que le fue infiel; más bien era el sentimiento de culpa o quizás su cobardía. Probablemente fueran ambos sentimientos, revueltos como dos amantes. Sí, toda una ironía. Ese día se había preparado a conciencia. Unas horas antes se había reunido con unas amigas en un Starbucks para que le dieran ánimos y, quizás, algún consejo basado en la experiencia. Cuando ha llegado a casa, se se ha dado una ducha, se ha puesto la ropa que más le gusta a Pedro y se ha maquillado. Ella se dice a sí misma que lo hace para desviar su atención, pero en realidad está poniendo la guinda en el pastel. La tarta de su venganza. Y es que todo empezó cuando comenzó a sentirse desplazada, o más bien abandonada, por su marido. Estaba dedicando en cuerpo y alma a su nuevo negocio como promotor de cultura. Y ella, por primera vez en diez años de matrimonio, ya no era el centro de su vida.

Ahora están los dos, uno frente a otro, y las palabras les han abandonado. Helena ha soltado la noticia de su infidelidad como una bomba; ha caído sobre él desde diez mil metros. Por la cara de Pedro, ella sabe que no ha aplastado su ánimo, lo ha vaporizado. Ahora parece un hombre vacío. Sus ojos lucen huecos. Ella intenta imaginarse que estará pasando por su cabeza. Es el minuto más largo de su vida. El silencio más punzante. Con cada respiración, Helena se siente más culpable. Se aparta un mechón de su pelo rubio que le tapa un ojo y su marido, su futuro ex marido, abre despacio la boca. PUTA. La sangre de ella se congela. No se atreve a inhalar una sola brizna de aire más. Teme que su burbuja de culpa explote y sus lágrimas le desborden. ¿QUIÉN?. Helena intenta explicar lo sucedido, sin dar demasiados detalles. No tiene intención de rebelar la identidad de su amante, es consciente de que la responsabilidad es únicamente suya. Debe aceptarla. ¿PORQUÉ? Con cada argumento que formula, Helena se da más cuenta de que ha sido mezquina. Pedro la ha colmado siempre de atenciones; la ha mimado como nunca nadie lo había hecho; nunca le faltó nada, incluso subvencionó varios de sus caprichos. JODER. Bien, mientras él vomite su ira todo irá bien. Lo que ella más teme es el silencio. Puede tolerar que la regañe, incluso que la insulte. TE QUIERO. Zás. Para eso no está preparada, le cae como un croché en los riñones. El vaso está lleno a punto de rebosar. Pero es cuando ve una lagrima resbalar por la mejilla de Pedro cuando cae de rodillas en la lona. Ella también le quiere, pero sabe la verdad. Ambos la conoces. Y es que algo se ha roto. PARA SIEMPRE.

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