Monólogo interior.
La noche consume mis huesos con sus fríos dedos. está matando mi tuétano. pudre mi sangre. como el tiempo pudrió el alma de Virginia. ¡Oh! amada mía. cómo te hecho de menos. no olvido tu vómito sangriento en una noche como ésta de hace ya tres años. asustaste a nuestros invitados. me aterrorizaste a mi. sentí el miedo. como nunca antes. temí perder mi ave del paraíso. poco después te fuiste. mas pronto me reuniré contigo. no llegaré a la próxima primavera. ya no puedo sujetar mi estilográfica. mis temblores me impiden escribir. para que quiero vivir si no puedo ya ensalzar tu belleza. tu recuerdo. solo espero que mi alma no esté condenada. que mi destino no sea diferente al tuyo. encontrémonos en los círculos más elevados. huyamos del calor del fuego. del tridente y el carbón. me arrepiento. yo me fui contigo el día de tu muerte. desde entonce he vagado. he sido indigno. he odiado. me he odiado por no poder evitar tu marcha. cielo santo. perdóname. deseo que la tinta que perdure ensalce la belleza. no la vileza. No pude ser mejor en un mundo tan imperfecto. cruel castigo sería para mi apartarme de Virgina para la eternidad. no verla ya nunca más.


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