lunes, 1 de junio de 2009

Taller Narrativa 13 - FLASH forward back y elipsis.



-¿Cuales creéis que son las tres peores películas de la historia? -preguntó Quique. Es un juego que hacemos habitualmente cuando nos encontramos en el bar. Cualquier bar.

-Plan 9 - dije muy seguro de mí mismo.

-Vamos esa no vale, es tan mala que es buena. Ha dado toda la vuelta a la rosca de la mediocridad.

Éste era Kike, que no Quique el de: cuales son las peores pelis; sino Kike, el de: a esa le ponía una bolsa en la cabeza y me la tiraba. Sí, no era un tipo muy sutil, pero entendía de cine. Y a veces, que alguien tenga tema de conversación interesante es suficiente.

-Vale, ya lo tengo. - Intervine para que la conversación no se fuera por los tortuosos caminos de la depravación sexual. Como veréis más adelante, no lo conseguí. - Druidas y Beowulf, la del 99.

- Vaya, las dos de Christopher Lambert. Aceptamos barco como animal acuático.

-La princesa prometida.- añadió Kike.- Bodrio infumable.

-Que dices tío. A mí me mola mogollón. -No tendría que haberlo dicho, pero lo hice.

Yo me había pegado el lote por primera vez con una chica mientras veíamos esa peli. No fue un momento muy romántico pero ¿qué puedes esperar con trece años? Como ya he dicho, nunca había besado a una chica- ni a un hombre tampoco, eso llegaría más tarde- así que estaba muy nervioso; a la postre, ella era tres años mayor que yo, además tenía una 115 de pecho, y a esa edad esas cosas importan mucho. Era en pleno mes de agosto, durante las vacaciones. Yo nunca tuve los dos meses y medio de descanso escolar, por qué siempre suspendía unas cuantas y debía estudiar para los exámenes de septiembre. Pero yo tenía trece y no pensaba en mates, ni sociales. Yo me reunía por las tardes con unos vecinos en su casa, y allí nos pasábamos la tarde y parte de la noche viendo películas en VHS.

Ellos eran tres hermanos, dos chicos y una chica. Ella era preciosa, un poco gordita pero muy sexy. Tenía los ojos más azules que he visto. Y la nariz espolvoreada con pequitas. Yo la adoraba, estuvimos tonteando como un mes; estábamos siempre juntos, nos rozábamos lo que podíamos, incluso nos metíamos mano en la piscina, todo jugando. Un día ella me dijo: Pídemelo. Inmediatamente supe lo que quería, pero me daba mucha vergüenza. Aún sabiendo la respuesta, tardé dos días en pedírselo. Al fin me acerqué a su oído, para que nadie más lo oyera y le dije: ¿Quieres enrollarte conmigo? Mi primer beso fue con lengua. Al principio lo encontré muy violento e intromisivo, pero enseguida le cogí el gustillo. Nos refugiábamos debajo de una manta para escondernos de sus hermanos. Entonces creíamos que eran como capas élficas y que no notarían nada. Ahora estoy convencido de que lo sabían todo. Nos besamos durante tanto rato que los labios se nos hincaron. Yo notaba el bello sobres sus labios rozándome hasta el escozor en mi cara aún imberbe. Me encantaba. Recuerdo el momento en el que le di el primer beso, por qué estuvimos acercadnos y alejándonos como media hora. Coincidió exactamente con el momento en que el enmascarado dice: Amor verdadero, y Billy Cristal no quiere reconocer la noble causa. Suena más cursi de lo que me pareció en aquel momento. A veces recordar es algo complicado.

-¿Te la tiraste? - Kike escupió sus sapos.

-Joder, tengo que dejar de pensar en voz alta. No me la tiré, solo me la machacó un par de veces.

- Haciendo mantequilla, ¿eh?- Sí, Kike es así. Y a veces, yo tampoco lo soporto.

-Bueno, ¿así que Christopher Lambert? -bendito Quique el salvavidas. Gracias tío.

-Greystoke. Puto hombre mono.

Yo por aquel entonces no lo sabía, pero unos meses más tarde, perdería mi virginidad viendo Greystoke, la leyenda de Tarzán. Sería curioso escuchar mezclados el ulular de Christopher Lambert y los gemidos de mi novia. Vendría bien para que sus padres, durmiendo en la habitación al fondo del pasillo, no supieran lo que hacíamos.

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