viernes, 13 de marzo de 2009

Taller Narrativa 8

Después de la infidelidad. Una carta.


Helena, a noche no pegué ojo. Pasé varias horas sentado a los pies de la cama. Estuve recordando; el último concierto al que fuimos juntos. Anthony and the Johnsons, ¿lo recuerdas? Yo no me quito de la cabeza esa lágrima que resbaló por tu mejilla. Vi cómo se deslizaba lentamente, parecía respetar el ritmo de la música. Luego en el aparcamiento, cuando te confesaste, entendí que no era lo que yo pensaba, sino tu último sentimiento por mí, que se agarraba a tu barbilla para no caer al abismo.

Soy muy consciente de que yo te empuje a ese acantilado, te fallé una y otra vez. Se que, a tu lado, necesitabas un carácter, y que mis excentricidades no te ayudaron en absoluto. No te escribo esta carta para decirte que he cambiado; que si vuelves a mi lado encontrarás todo aquello que necesitas. No lo haré. No quiero mentirte. Es cierto que tu marcha me ha enseñado algunas cosas, pero sigo siendo yo. Sí que quiero pedirte que vuelvas. Sabes que no vas a encontrar quien te quiera más que yo. Lo sabes.

El amor me hizo cometer muchos errores. Con mis celos estreché tu corsé hasta ahogarte. Te conduje hasta los brazos de otro hombre, y por ello me lamento cada noche. Cuando llega la oscuridad, el hueco que has dejado en mi se desborda hasta hincharme los ojos, hasta que siento mi cabeza a punto de estallar. No puedo culparte pues yo no soy un santo. Por favor, vuelve a mi lado. Llena el vacío que has dejado.

Son las cuatro y media de la mañana. Y hay una frase que no deja de repetirse en mi cabeza: ¡Te necesito! Helena por favor.

1 comentario:

DANI CANOVAS dijo...

Olé!
No se que pensará el resto de gente, pero a mí me consigues llegar a involucrar en la obra. Cosa rara en mi.
Supongo que hay varias cosas en las que somos muy parecidos.